El día de hoy quiero hablar de la honestidad. No solo me refiero a ser honesto únicamente con los demás sino también de ser completamente honesto contigo mismo.
Amor honesto

La honestidad es una cualidad muy cotizada hoy en día y la valoramos mucho en las demás personas. Cuándo alguien es honesto se muestra tal cual es, sin facetas, dice lo que piensa, no finge ante los demás y se muestra con la mayor transparencia posible. Eso nos permite confiar en el otro, porque percibimos la sinceridad.
Además la honestidad es uno de las piedras angulares de las relaciones amorosas y amistosas. De hecho muchos conflictos en pareja se generan por la falta de honestidad. Cuándo le mientes a una persona y se descubre la verdad (Siempre se descubre), destruyes la confianza. Y es algo muy difícil de recuperar, me atrevo a decir que a veces nunca se recupera.
Es algo que yo mismo experimenté y realmente duele cuándo te mienten. Pero también llegué a dañar cuándo no fui honesto con mi pareja. Por ese motivo, es mucho mejor ser honesto con los demás, todos preferimos conocer la verdad por muy dura que sea… Que escuchar una mentira.
La honestidad contigo mismo

Es una de las principales cualidades que tomamos en cuenta cuando nos relacionamos con otros. Sin embargo no siempre resulta ser así cuando se trata de ser honestos con nosotros mismos. A menudo, seamos conscientes de ello o no, no somos honestos con nosotros mismos, ni tenemos un diálogo interno y sincero con nosotros mismos.
La falta de honestidad afecta cualquier área de tu vida, porque se produce una disonancia entre tu sentir y tu razón que te impide ser feliz, encontrar tu propio camino, ser leal contigo mismo y mostrarte como realmente eres. Para ello es muy importante conocerte a ti mismo, saber a dónde quieres ir y quien quieres ser. Aprende a escuchar a tu corazón y sigue tu intuición.
El olor de la honestidad

¿A cuántas personas conoces que están haciendo algo que no les gusta? Seguramente tu respuesta será a la mayoría familiares, amigos, conocidos. Muchas veces eligen carreras impuestas por la familia, sea por presión, por linaje o por intentar complacer a los demás. Al final lo estudian y cuándo trabajan no se sienten plenos.
¿Cuántas personas trabajan en un trabajo mediocre? La respuesta es la misma, la mayoría pero muchas veces la necesidad es la que los orilla a tomar esas decisiones. Porque vivimos en un mundo dónde necesitas dinero para poder sobrevivir, sin un peso en la bolsa no podrías comer, ni vestir, ni tener un techo donde dormir.
Mi falta de honestidad

Por ese motivo a veces nos empleamos en trabajos dónde el entorno de trabajo es una basura. Yo mismo lo viví, aunque en mi antiguo trabajo ganaba bien y me gustaba ser líder. Y logré implementar varias estrategias que aprendía. Ese empleo no me llenaba del todo.
Tenía muchas deficiencias en todos los sentidos, mala organización, sobreexplotación laboral, un entorno de trabajo tóxico, por mencionar algunos. Pero algo que tenía mucho peso negativo, era el trato que nos daba el jefe. Literalmente nos trataba como esclavos. nos ofendía, nos insultaba, nos regañaba sin motivo, existían ciertos castigos.
Pero necesitaba el dinero, realmente lo necesitaba y por ello me aguantaba. Algo muy dentro de mí me decía «¿Por qué no renuncias?» pero el sueldo era mi motivación, me daba un poco más de lo que necesitaba y por ello aguantaba. Si hubiera sido honesto desde el principio conmigo mismo, me hubiera salido a la primer semana. Muchos de mis compañeros de trabajo se mantenían firmes por el mismo motivo.
¿Qué te impide ser honesto?

Muchas veces la falta de honestidad no es consciente, a veces se debe a obstáculos contra los que todos luchamos día a día. Es la consecuencia de malas experiencias que hayamos sufrido en el pasado, el miedo, la envidia, la ambición, la avaricia y otros sentimientos negativos. En realidad son muchos los elementos que nos pueden llevar a tener un diálogo que carezca de honestidad con nosotros mismos, lo cuál nos orilla a perseguir metas, sueños y objetivos que realmente no nos interesan, ni nos hacen felices.
Todos tenemos experiencias diferentes, cada quién carga con obstáculos propios que muchas veces hasta que no logres resolverlos, no podrás ser honesto contigo mismo. Es muy cierto que no hacemos las cosas por miedo, miedo a ser criticado, miedo de los reproches de la familia por no hacer lo que ellos quieren, miedo a ver a tu pareja molesta, miedo al que dirán, miedo a no tener dinero, miedo a no encajar en la sociedad… Miedo, siempre miedo.
¿Es posible superar los obstáculos?

Es posible, todo en esta vida tiene solución, menos la muerte. Lo primero que debes de hacer es reconocer que no estás siendo honesto contigo mismo. En la mayoría de los casos y el diálogo interior es fundamental para resolverlos. Para poder hablar contigo mismo, primero debes centrar la atención en ti mismo. Tienes que dejar a un lado todos los estímulos que te apartan de ello. Desconectarte de todo y darte tu tiempo para reflexionar, escuchar la verdad de lo que te dices a ti mismo, más no lo que dices o quieres escuchar. Perdónate, dejar ir las cosas que te hicieron daño, deja de arrastrar con las cosas del pasado, aprende de los errores.
Aprende a escucharte sin miedo, no te juzgues, ni reproches, mejor valórate. Lo que realmente debes de hacer es encontrarte contigo mismo. Saber que es lo que buscas, ¿A dónde quieres ir? ¿Qué quieres lograr? ¿Con qué te sientes pleno? Vuélvete una inspiración para los demás líder, confío en ti. Muchas gracias por leer.